lunes, 19 de enero de 2015

DOS DÍAS Y UNA NOCHE



Dos días y una noche (Deux jours, une nuit).  2014.  Director: Jean Pierre Dardenne y Luc Dardenne.  Reparto: Marion Cotillard (Sandra) y Fabrizio Rongione (Manu)


 


Un poco a las carreras, buscando ponerme a punto para lo que será la gran gala del 22 de febrero, he intentado ver la mayor cantidad de películas que se encuentran nominadas a los premios Óscar, así como a aquellos premios que van marcando el termómetro de los que será esa noche, donde si bien he podido ver grandes obras realizadas durante el 2014, he podido, lastimosamente, llegar a una conclusión que no es la más asidua en esta industria: 2014 no fue el año para las interpretaciones femeninas.

Durante los últimos dos fines de semana, tuve la oportunidad de apreciar tres de las cinco interpretaciones que están en competencia por obtener el premio de la Academia a mejor interpretación femenina: Perdida, Siempre Alice y Dos días y una noche, siendo protagonizadas en su orden por Rosamund Pike, Julianne Moore y Marion Cotillard, quedando pendientes La teoría del todo (Felicity Jones) y Wild (Reese Witherspoon).  Espero que estas dos últimas interpretaciones puedan hacerme cambiar de opinión, porque lo visto hasta ahora es que el premio quedará en manos de la menos mala y no de la mejor actriz en las producciones de 2014.

En esta reseña escribiré mis impresiones sobre Dos días y una noche (Deux jours, une nuit), una película de los hermanos Dardenne, quienes a lo largo de su curtida producción cinematográfica, han puesto sobre el tapete los dramas humanos reflejados en situaciones que si bien pueden parecer sencillas, abordan los dramas más profundos de sus protagonistas, siendo reflejo de una sociedad, donde la hipocresía es una constante, que sirve como base para la ecuación donde confluyen el amor al prójimo y el interés propio.
  



Dos días y una noche, arranca con la historia de Sandra (Cotillard), una mujer quien debido a un cuadro de depresión, debe abandonar temporalmente sus labores en una empresa que produce paneles solares, encontrando que, después de enfrentar su recuperación, debe enfrentar la decisión de los directivos quienes con base en un estudio descubren que la labor que realizan 17 empleados puede ser efectuada por 16, y por lo tanto, la decisión que han tomado es la de prescindir de sus servicios bajo una fórmula que a todas luces busca enfrentar la cruel realidad de Sandra con la de sus compañeros.

Días antes de su reintegro, en la empresa han decidido realizar una votación, donde las opciones a elegir son la de reincorporar a Sandra o la de obtener un bono de €1000 Euros; los primeros resultados arrojan una decisión casi unánime por el bono, sin embargo, alentada por una compañera y por su esposo Manu (Rongione), recurren como último recurso a su jefe para convencerlo de realizar unas nuevas elecciones donde la supuesta intromisión del capataz no juegue en contra de los intereses de Sandra.  El jefe acepta la propuesta, dejando a Sandra la titánica tarea de convencer a su 16 compañeros de trabajo que abandonen la idea de hacerse a un bono, por la idea de no dejarla desempleada.

Llevando a cuestas su reciente depresión y la realidad que hasta ahora la deja sin un ingreso y dejando a su familia en una precaria situación, Sandra, siempre apoyada por su marido, inicia durante dos días y una noche, un recorrido a través de cada una de las casas de sus compañeros con el fin de convencerlos que el lunes cuando voten nuevamente, su decisión sea por mantenerla a ella en el trabajo, poniéndola en una situación casi de mendicidad, teniendo que sortear los sentimientos encontrados de quienes ven en el bono su mejor salida a una crisis financiera, sutilmente reflejando la situación europea, donde la gran mayoría debe buscar trabajos alternos para llegar a cubrir los gastos del mes.

Sandra parece desvanecerse con cada paso que da, aunque para retornar a su trabajo debe demostrar una fortaleza restablecida y una ausencia total de aquellos síntomas que la alejaron inicialmente de su trabajo, siendo en este punto donde su esposo toma relevancia, dándole constantemente la fuerza necesaria para cumplir su tarea, esperando que después de dos días y una noche, los resultados de la votación sean los que ella necesita para sacar adelante a su familia.
  
 
La incursión de Marion Cotillard, ya posicionada como una de las grandes figuras del cine mundial, en una cinta de quienes se han convertido como directores en unos de los máximos exponentes del cine independiente como lo son los hermanos Dardenne, resulta en un experimento que si bien, en algunos momentos arrojan puntos altos de emotividad y despliegue histriónico, en la mayor parte de la cinta resultan repetitivos y llegan a ser sosos para el espectador, quien si bien llega con la idea de ver una película con un ritmo nada vertiginoso, sí busca un desarrollo estructural de la historia, hecho que en Dos días y una noche, se denota un poco reforzado.

Rescato de esta cinta, así como de las otras películas de los Dardenne, su manejo de cámara al hombro, lo cual permite compenetrarse más con las vivencias de los protagonistas, haciéndonos partícipes del desarrollo del guión, siguiendo paso a paso el camino recorrido por los actores, así como las emociones que despiertan, dejando un plano más real al momento de contemplar su obra.

Tal como lo dije al inicio de esta reseña, sin el ánimo de resultar machista, las grandes historias del 2014 pareciera que no fueron escritas para las mujeres desempeñando roles protagónicos, toda vez que, en este caso específico, Mario Cotillard, siendo la gran actriz que es (Ver la vida en rosa o más recientemente la inmigrante), no resulta exigida en ningún momento por el papel de Sandra, resultando repetitiva, inexpresiva y lo peor de todo, haciendo un papel por el que seguramente no será recordada.

Lo que sí se puede ver en esta película, es el marco de la decadencia económica europea, con una clase trabajadora cada vez más inconforme y con una pobreza latente que constantemente toca la puerta de una sociedad que tienen que recurrir más y más a abandonar sus principios por conseguir un sustento que muchas veces se ve insuficiente para las crecientes necesidades de las familias, en este caso belgas.

Dos días y una noche resulta en una obra que puede resultar interesante para charlas de Responsabilidad Social Corporativa, para una tarde de domingo con ganas de ver algo diferente, pero no precisamente para buscar una historia memorable, un papel memorable que trascienda más allá del irreductible verdugo que es el tiempo, así como las otras películas que durante 2014 buscaron ubicar a las mujeres en roles geniales, pero que fracasaron en su intento.  
  
Calificación: 7/10

Nota: Contrario a lo expuesto en esta reseña, recomiendo inmensamente ver las interpretaciones de los cinco actores nominados en rol protagónico para la próxima entrega de los premios Óscar, de las cuales sólo La teoría del todo ha llegado a nuestras salas y espero que a modo de avalancha lleguen las otras cuatro películas.
 


martes, 13 de enero de 2015

MOMENTOS DE UNA VIDA (BOYHOOD)

Momentos de una vida (Boyhood).  2014.  Director: Richard Linklater.  Reparto: Ellar Coltrane (Mason); Patricia Arquette (Mamá) y Ethan Hawke (Papá).

Boyhood Movie Poster 

 Una de las razones por las que más amo el inicio de año es que la industria cinematográfica, después de un año de ires y venires, por fin muestra a los espectadores en gran parte del orbe, lo más granado de sus producciones durante la temporada, siendo entonces para los cinéfilos como yo, una prolongación de la Navidad si no la Navidad misma.  Tal derroche de talento llega gracias a que por esta época, la industria de este bello arte, galardona lo mejor del año en todos los aspectos que el cine lleva consigo y por lo cual lo hace el más completo de todos los artes.  Es así que las alfombras rojas se desenvuelven por doquier, puesto que cada agremiación quiere dar su propio reconocimiento, sin embargo, todos estos premios terminan convirtiéndose en la antesala a la vedette de todos los premios, a la que más se aspira y con la que más se sueña: la entrega del Premio Óscar.

Este año existe lo que se podría determinar como un empate en afinidades por las que para la crítica y para la industria, son consideradas las mejores obras del 2014: Boyhood y Birdman, motivo por el cual, quienes amamos la gran pantalla, hallamos cierta emoción, toda vez que a nuestras retinas han llegado obras de sinigual calidad, lo cual no indica que existan más obras para ovacionar, todo lo contrario, 2014 fue un año en sí prolífico para el buen gusto de los espectadores, ya que llegaron a las salas obras que demuestran que el cine independiente y de bajo presupuesto, más allá de ser refugio de inadaptados o ratones de proyector, pueden llegar a convertirse en citas obligadas al momento de escoger qué película ver.

Dicho empate, pudo haber tenido un pequeño punto de quiebre a favor de Boyhood (prefiero llamarla por su título orginal, ya que demuestra mayor identidad entre los espectadores), película que el pasado domingo se llevó a casa 3 Globos de Oro (mejor actriz de reparto, mejor director y mejor película dramática), siendo las categorías más fuertes las que la hicieron salir victoriosa de la Gala, y que además reconocen en el esfuerzo de su director, el gran empeño, emprendimiento y creatividad, por llevar un experimento titánico a la gran pantalla, que para estar a punto tuvo que tomar doce años de producción, donde tanto actores como perosnal detrás de cámaras, convirtieron esta película en una parte importante de sus propias vidas, principalmente para su protagonista Ellar Coltrane, quien literalmente crece frente a nuestros ojos, haciéndonos testigos de excepción de su propia existencia.

Antes de entrar en materia, puedo decir que el año pasado, Boyhood fue mi película más esperada desde el momento en que vi su reseña en un noticiero internacional, pues dos cosas llamaron mi atención: el sello de Richard Linklater (Director de la saga de Antes del Amanecer, Antes del Atardecer y Antes de la Media Noche) y el estribillo que ya suena hasta aburridor, de decir que la película se tomó doce años en realizarse, colmaron mi interés y así mismo mi curiosidad por ver con mis propios ojos una obra que desde ese entonces ya se veía venir como la gran triunfadora de la temporada, cosa un poco extraña pues por lo general, las películas más galardonadas llegan a nuestras salas casi el mismo día en que se conocen los galardonados con los premios de la Academia, es decir, muy tarde para tomar partido.
 
 Mason y su hermana Samantha (interpretada por Lorelei Linklater, hija del director), son hijos de padres divorciados, padres que por su juventud e intereses ampliamente disímiles, toman destinos aparte, recayendo en la mdre (Arquette), la ardua tarea de criar a sus dos pequeños hijos, quienes a su vez en época de vacaciones y durante los días asignados, igualmente conviven con su padre (Hawke), un músico soñador, a quien su poca fortuna le obliga compartir su morada con miembros de su desconocida banda.

La madre, quien en busca de un mejor futuro para ella y para sus hijos, busca una oportunidad en la Universidad, recorre los pasos de la Academia, convirtiéndose en Psicóloga, haciendo de las aulas su segundo hogar, hecho que la involucra con quienes al pasar los años, sustituirán parcialmente la labor de un padre quien a lo largo de la película, no halla un destino fijo y se encuentra a la deriva al momento de buscar cierta estabilidad.

Los años pasan (y realmente pasan), haciendo testigos a los espectadores no sólo del crecimiento físico y emocional de sus personajes, sino de cada uno de los acontecimientos que han marcado la historia reciente de Estados Unidos, teniendo como acompañante d elujo a la música que va empoderándose de la época vivida por los personajes.

Puede resultar extraño a estas alturas que la sinópsis de esta película se reduzca a tres párrafos cuando usualmente acostumbro a resumir las películas en un poco más de 5 o 6 párrafos extensos, pero necesito decir que hacer la sinópsis de esta cinta, ha sido una de las labores más difíciles en este ejercicio de alimentar mi blog, puesto que resumir esta película es resumir nuestra propia vida, una vida normal de un hogar estadounidense, con sus altas y sus bajas, sin mayores sobresaltos sino los propios que cada uno de nosotros podamos vivir y eso, justamente eso, es lo que hace de esta una de las mejores películas que he visto en mi vida.

Muchas veces los espectadores buscan relatos fantásticos, historias sobrecogedoras, aventuras espectaculares, todo porque en el cine podemos hacer un mundo paralelo donde la fantasía es el principal elemento, pero Boyhood no es así.  Boyhood es la historia mía, la historia tuya, la historia de cualquiera que con la consabiada grandiosidad de su director, pone en escena un espejo en el que cada espectador se siente reflejado, sin necesidad de ir más allá que expresar el diario vivir del mundo representado en un niño que frente a nuestras pupilas se convierte en un hombre, siendo este argumento el que hace de esta una historia épica, pues no hay aventura más grande, dramática, graciosa, dolorosa y terrorífica que sentir el paso del tiempo y ver cómo las responsabilidades y las prioridades van evolucionando, formando un carácter y una personalidad que es el marco que tenemos para exponernos en sociedad.

Mason no atraviesa por serias crisis, no hay asesinos en serie o ultra villanos que puedan poner en peligro su existencia.  Mason es el niño que fuimos todos los que crecimos y nos hicimos hombres en la década de los 90's, hecho que le da aún más aristas a mi gusto por esta película, donde se atraviesan crisis económicas, épocas donde queremos saciar nuestra curiosidad, el paso de uno que otro ser grotesco, pero que finalmente, por el sacrificio de una madre y en este caso, el apoyo de un padre, que a lo largo de la historia resulta convirtiéndose en la voz de la conciencia de Mason, pueden sacar adelante a un par de hijos que puedan ir en busca de sus propios sueños, recurriendo a sus propios esfuerzos y sacrificios.

Mason llora, Mason ríe, Mason se enamora, Mason mete marihuana, Mason discute con sus padres, Mason ama a su hermana, Mason va a la universidad y seguramente Mason se reproducirá, vivirá en la puerta de enfrente, se tomará una cerveza de vez en cuando con nostros e impajaritablemente, Mason morirá.  No porque lo diga el guión, que valga decirlo, no llega hasta el punto que describo, sino que el guión de Mason es el mismo que interpretamos todos aquellos que crecimos en una clase trabajadora, que fuimos testigos del esfuerzo de nuestros padres, que escuchamos grunge y que tuvimos el pelo largo en aparente signo de rebeldía.

Ese es el punto en que Richard Linklater sale victorioso.  Los personajes que durante su trayectoria cinematográfica ha puesto a desfilar en las pantallas, son personajes recogidos de cualquier esquina (por lo menos del mundo occidental), que identifican de plano a cualquiera de nosotros.  Ya había ocurrido con su trilogía de Antes del Amanecer, Antes del Atardecer y Antes de la Media Noche, donde de la mano de Celine y Jesse, fuimos testigos de una amor de verano que con el tiempo creció con sus protagonistas, pasando por cada uno de esos periodos que hacen del amor lo que es, una aventura interminable, el cual pasa por el idilio, el odio, la desazón, la depresión, el reencuentro y finalmente, la rutina.  Un amor al alcance de todos, pero eso sí, teniendo como marco los más hermosos paisajes de Europa, que en sus manos se convierten en otro protagonista, pues las películas de Linklater van más allá de sus personajes, pues todo lo que las rodea es protagonista.

Mason obtiene las victorias por las que todos luchamos y las amarguras por las que todos atravesamos, motivo por el cual, al final dde esta película, tuve una sensación supremamente extraña porque, justo cuando iniciaron los créditos, sentí que la película no había concluído.  Sentí que al pararme de mi silla, la historia continuaba con mi propia historia y que su fin sería el mismo día en que mi historia finalizara, siendo esta sensación, la que hace de Boyhood no sólo una película sino una experiencia de vida, pues al igual que en algún momento me enamoré perdidamente de Celine y deseé tomarme un café con ella en París, escuchando sus historias durante el tiempo que estuvimos alejados, esta vez puedo asegurar que Mason se encuentra acá sentado, escribiendo estas líneas, pero en vez de una cámara fotográfica, recoge todas sus impresiones en estas pocas palabras que hoy comparte con ustedes.

Para aquellos que aún no hayan tenido la oportunidad de ver esta maravillos obra, los invito a verla en Cine Tonalá, ubicado en el barrio La Merced de Bogotá y así puedan compartir sus impresiones, que seguramente los harán sentir como propia esta cinta, que muy seguramente, será gran protagonista en la entrega de los premios Óscar, gala que tendrá lugar el próximo 22 de febrero y que muy seguramente traerá algunas sorpresas, no sólo por la cantidad de categorías que se premian, sino por la cantidad de jurados que los otorgan y lo cual, si apartamos por un momento el factor dinero de la ecuación, los hace el punto cúspide al que llegan las que para muchos son las más grandes obras del Séptimo Arte.
 
"¡Es la realidad! ¡Soy una madre! Y significa responsabilidad. ¡Me encantaría tener tiempo para mí misma! ¡Me encantaría ir a ver una puta película! ¿No lo crees? Salir a cenar. Ir a un bar. ¡Ni siquiera sé cómo es! Era hija de alguien… ¡y ahora soy madre de alguien! ¿Entiendes? ¡No sé cómo es eso!"

 Calificación: 10/10

Nota:  Por favor, vean esta pelícual.  Si no alcanzan a verla en cines, cómprenla, o pídanla prestada al vecino, o a mí. 

También vean la historia de Celine y Jesse, que para mí es una de las mejores películas románticas que pueden encontrar.